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A falta de acuerdos internacionales ambiciosos, es necesario redoblar el apoyo a las iniciativas locales innovadoras y valientes

Nota de prensa


Barcelona, ​​viernes 22 de diciembre

Hoy dejaremos atrás el otoño en el que se ha celebrado la COP28 y, también, aunque ha pasado bastante más desapercibida, la tercera reunión del Comité Intergubernamental de Negociación para el tratado internacional contra la contaminación por plásticos, celebrada en Nairobi. Las negociaciones antiplástico promovidas por la Asamblea de Medio Ambiente de Naciones Unidas habían despertado muchas expectativas. Había quien lo llegaba a equiparar con el Acuerdo de París.

Pero tanto la COP28 como la reunión de Nairobi han servido de poco más que para constatar la dificultad de llegar a los acuerdos globales que requiere la situación de emergencia ecosocial. Los motivos se han comentado ampliamente en tertulias y artículos de opinión durante la COP28. En resumen, han sido las presiones de los grandes intereses económicos las que han provocado que se antepongan sus estrategias de crecimiento a las necesidades de supervivencia de la humanidad. Es cierto que, en cuanto a las negociaciones para formular los términos del tratado internacional contra la contaminación por plásticos, todavía está por ver en qué se acaban concretando, pero queda poco margen para el optimismo.

Así, ante la carencia de valentía política en las altas esferas, se impone la necesidad de potenciar la resiliencia a raíz de territorio. En Cataluña, la nueva ley de residuos, que por fin está a punto de ver la luz, debe significar la apuesta clara de que no se está haciendo en reuniones como las de Dubai o Nairobi.

Si en el comité comité intergubernamental contra la contaminación por plásticos se pierde el tiempo hablando de aspectos procedimentales en lugar de promover políticas favorables a la reutilización y penalizadoras de los envases desechables, aquí hay que ir al trabajo y crear instrumentos que favorezcan las iniciativas locales innovadoras, como Paka o Pacto Cero. Se trata de empresas que ya han demostrado la viabilidad de los sistemas de envases retornables y reutilizables. En el caso de Paka, en el mercado del Carmel, mientras que Pacto Zero opera en varios establecimientos y mercados de Terrassa, Sabadell y Sant Cugat. Con un sistema de logística inversa, facilitan que el comercio local pueda funcionar esquivando los envases desechables. Y, Boomerang y Vasovengo también ofrecen sistemas de envases retornables a negocios que tienen como costumbre el take-away de alimentos o bebidas.

Se trata de proyectos necesarios y que no siempre obtienen el eco ni el soporte normativo que se merecen. Son ejemplos de las muchas iniciativas desde las que se trabaja día a día, sin foco ni grandes titulares, para acercarnos, ellas sí, hacia un futuro residuo cero que la ciudadanía pide.